El efecto de la inmigración y el verdadero acceso a la educación.

De la misma forma en que hoy leía cómo cientos de personas se quejaban, en la versión en línea de un diario peruano de negocios, sobre la inmigración de ciudadanos venezolanos a Perú, pensaba en las palabras de un destacado Premio Nobel de Economía, a principios de este año, donde mencionaba que si una persona tiene la capacidad de acceder a una red social para su entretenimiento desde un teléfono inteligente básico, dicha persona tiene la misma capacidad de acceder a toda la educación posible que la Internet le brinda de manera totalmente gratuita.

La inmigración casi siempre tiene efectos positivos en cualquier economia, pero no todos siempre se benefician de la competencia. La competencia, en cualquier campo, genera mejores precios pues hay mayor oferta, dado que el precio es un indicador de escasez. Esto es fácilmente visible todos los días cuando pagamos menos por productos importados en comparación con productos nacionales por los cuales antes solíamos pagar más, lo cual sin duda es beneficioso, sin embargo esa mayor competencia de precios también puede afectar al precio de tu trabajo, es decir puede afectar a tu sueldo. Siempre nos quejamos de que las cosas suben de precio y, de la misma manera, hacemos fuerza común y reclamamos para que las cosas bajen de precio, pero cuando se refiere al precio de nuestro trabajo, nuestra óptica nunca es la misma.

No voy a ahondar más en el tema de la inmigración, pero es cierto que ésta golpea, más que a los individuos con menor educación, a aquellos que no logran adaptarse a lo que el mercado laboral, tan cambiante, exige para ser mínimamente competitivo. Esto, pues el mercado laboral no es de suma cero, es decir si entre dos trabajadores, digamos, poco calificados, uno logra tomar un puesto no necesariamente se lo quita al otro, pues acá entra la innovación, que permite que un individuo usando su ingenio no solamente pueda prepararse de una manera distinta para acceder a otro tipo de trabajo que demanda distintas competencias sino que incluso, usando ese mismo ingenio, puede generar emprendimientos, que crearán muchas más plazas laborales.

Esa misma educación que sólo unos años atrás podía ser accedida solamente por una élite privilegiada, ahora se ha democratizado. Cualquier niño en un país en vías de desarrollo con acceso básico a la Internet puede comunicarse directamente con cualquier científico, presidente, deportista, artista del mundo usando Twitter, seguir las actualizaciones de los principales autores, grupos de cualquier tipo de interés o empresas usando Facebook, acceder a cursos de todos los idiomas en Duolingo, estudiar los programas de pregrado y postgrado de las mejores universidades en Coursera, absolver las dudas básicas en casi cualquier materia de educación elemental en Khan Academy, conocer los museos y calles más famosos del mundo usando Google Street View, generar una bitácora con contenido propio usando WordPress, leer artículos de prácticamente cualquier tema en casi todos los idiomas usando Wikipedia, crear y compartir su propio contenido en vídeo con millones de personas usando YouTube, traducir cualquier texto en cualquier idioma, incluso en tiempo real, usando Google Translate, leer las editoriales y artículos de los mejores economistas del mundo en la versión en línea de The Economist, leer las últimas ediciones de las mejores revistas y publicaciones del mundo usando Issuu, llevar cursos de programación y tecnología de las mejores universidades y empresas del mundo usando Edx. Podría seguir y seguir enumerando ejemplos pero, vamos, el problema no es el acceso a la educación, el problema es la mentalidad. Si todos los días toco temas de educación, innovación, Internet, etc., es por algo muy obvio: ya me di cuenta de que el mundo está cambiando.

Cuando alguna vez le pregunté a un famoso economista, en su visita a Lima, acerca de cómo la Internet está cambiando la educación, me respondió que la educación no había cambiado mucho, pues ésta no es una etapa de la vida sino una experiencia de vida y la Internet únicamente la ha hecho más accesible y democrática. Sí, esa educación a la cual muchos dicen no tener acceso, hoy en día, es más accesible que nunca, sobre todo si, en este momento, estás leyendo este artículo desde una red social, desde tu teléfono o computadora ¿no es así?.

El valor de compartir lo que sabes

Junio de 1999, no sabía qué hacer aún con mi vida. Tenía 17 años y lo único que sabía bien era que religiosamente debia estar despierto antes de las siete de la mañana para escuchar a un argentino de apellido Giacosa, que tenía un programa en una radio de no mucha audiencia pero que, para mí, a esa edad era, de lejos, lo más interesante de mi día. Recuerdo que soñaba hablar francés como él y que me dejaba impresionado todo lo que conocía sobre tantos temas y tantas personas de tantos países. Recuerdo que lo acompañaba en su programa un tal (Renato) Cisneros y que en sus conversaciones del programa matinal de dos horas, maldecía a la susodicha radio por no darles una hora más para poder seguir escuchando sus tertulias.

Recuerdo aún sus historias sobre las novelas clásicas, sobre el origen de algunas palabras, sobre política internacional, sobre personajes históricos. Deseaba tanto poder leer todo lo que él había leído que aprendí a renegar conmigo mismo cuando caía en la cuenta que no sabía el por qué de algo. Aprendí escuchándolo que lo apasionante son las personas que saben contar las historias y no las historias en sí. Aprendí que puedes conocer a una persona sin conocerla en persona solo escuchándola o leyéndola. Aprendí que uno puede ser mentor y ser maestro sin conocer a alguien, solamente compartiendo lo (poco o mucho) que uno sabe. Aprendí que lo que quería hacer en la vida era saber y saber tanto como él.

Hace unos años cuando publicó su autobiografía (no autorizada), corrí a comprarla y la leí toda el mismo día. Hoy, por esos golpes de suerte en la vida, tuve la oportunidad de conocerlo personalmente y conversar con él, le pedí que me firmara su libro que conservo hace casi una década e incluso nos tomamos una foto en mi oficina. Hoy le conté historias, que el contó hace casi dos décadas en la radio, que no he olvidado y que incluso él mismo ya no recordaba. Las recuerdo como si fueran de ayer. Todo pues una de las personas a las cuales le debo mi pasión por la lectura y por lo bonito que es aprender es a Guillermo Giacosa.

Gracias por tanto, gracias por compartir lo que sabes, maestro.

 

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What follow your passion means to me: letter to the 15 year-old me

I have recently turned 35 and right now I still feel I have so much to learn. In 1997, I was 15 years old and I dreamed of too many things, but as almost any teenager I did not know what to do. I clearly remember 1997, it was a great year, I  had my first official girlfriend. I could make end meets with so little money. A new cinema arrived to my neighborhood. I really had a great time that year. It was pure happiness. Now in 2017, things are different. My personal life has changed in many ways. I am really happy doing what I do, but I also dislike some other parts of my life, which I work hard to change. So in 1997, I had the privilege of owning an e-mail address, almost no one of my school mates had any idea of what that e-mail address thing was. So this letter, would actually be an e-mail address to my 15-year-old me, hoping he (or should I say, I) can thoroughly read it and learn from 20 years of future experience.

Hey Alan

For clarity reasons, I will refer to you as dear 15-year-old me, you know, to tell each other and avoid confussion. So dear 15-year-old me, life is good, isn’t it?. I have found you kissed that girl and you are officially a couple, that’s great. She’s hot and funny, so be nice to her. I heard that you are having a great time at school, aren’t you?. Make the most out of this time, because it passes by so quickly and moments like these will not be back again. You are still a teenager, so do not worry so much about anything right now. It is not that important. Really.

So dear 15-year-old me, I am you, but 20 years older and with much more experience and mistakes, life has been nice to us many times and others, has been very rough as well. Times can be so hard many ocassions, but you will make it in the end. I will make sure of that. I am going to give you an advice, it is something very simple and direct, that maybe not many 15-year-old kids get to know. I hope you always keep it in your mind.

My advice is: create something. Yes, use your brain to start something. Focus obsessively on creating something. It does not matter if you fail through the process. I am sure you will fail anyway. It is necessary. People will laugh at you. They have no better job than making fun of other people because they have nothing important in their own life. You will study in the university and be a good professional, maybe not in the university you always dreamed of and maybe not the career you always wanted to but it will be fine. Listen, do not forget what I am going to say: what I have learned is that most people, almost everyone is afraid to create something new, they do not want to do it, simply because it is harder than anything else in life.

So, dear 15-year-old me, you do not need to create the new Facebook (you and the whole world will later know what Facebook is) or Microsoft, but you need to start something. It is perfectly fine if you work in a company and start new solutions or projects, then you would be an intrapreneur. If you go by your means and start something, then you would be an entrepreneur. Both are great and will make you equally proud of yourself.

My point, dear 15-year-old-me, is that most people prefer to follow the crowd. Simply following the rules and try not to break anything by the end of the day and with the money they earn, consume as much as they can. In the end, you can live a decent and happy life, but to me consumption does not mean fulfillment. For me (and you), only creation, starting something new will mean fulfillment.

So, dear 15-year-old me, that explains why my (I mean, your) personality reflects that urgency of not compliance with the dogma, the necessity of improving the current state of things. I strongly believe that it is reasonably impossible to live a happy life with no money or with debts. Lack of money means unhappiness, period. But once you start making money, consumption does not make you proud at all. Money is the leverage you need to create something. That is why I (or you ) admire people not for what they own but for what they have achieved or created in life.

When people talk about following their passion, they really need to be serious about it, they simply cannot play video games and eat chips all day, that would not be sustainable at all and it would be impossible unless someone pay your bills permanently. But if you play video games to create something valuable for other people, for example a YouTube channel (again, you will one day know what YouTube is and you will definitely love it), then you are really following you passion.

So, dear 15-year-old me, focus not on consuming with the money you will earn in the future but on creating something you will be proud of. Never let anyone, not even your dad, to tell you that you cannot do something, I know you always feel bad about not doing what people expect you to do, but really try not to give a fuck about it. You will regret not what you did but doing what you did not want to and eventually did to please other people. 

You will love technology as you do right now, you will devote considerable time to this field. You will love learning as you do right now, but you will realize that you can learn by yourself by hanging around with you best mates: books. You will love books, soon you will realize.

You will pass through rough times. I bet right now, at 35, you will realize things are not pretty easy at all. But do not worry, this time will also pass and you will be fine again. But please never ever forget the most important thing in your life: always follow your passion, because passion never fails. I only wish I had known all of this 20 years ago. 

Looking forward to meet you in 20 years.

Alan

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¿Por qué escribo?

Siempre me gustó escribir. La determinación de empezar con y mantener una disciplina que me permitiese producir algo tangible y significativo como un blog se ha doblegado más de una vez ante la modorra e inacción del diario vivir. Escribir hace mejor mi vida. Me siento raro cuando no escribo. ¿Debo seguir con una lista de razones que avalen la necesidad que tengo de hacerlo? Pues bien, primero que nada detesto la palabra blogger y me calza muy grande la denominación de escritor. Simplemente escribo. Al escribir no pretendo nada más que sentirme bien y que la gente no me conoce, me conozca y los que me conocen, me conozcan más.

¿Sobre qué escribiré? pues responderé con una épica frase del personaje de Julie Powell, interpretada por Amy Smart, en una de mis películas favoritas, Julie & Julia:

I can write a blog. I have thoughts

A decir verdad, esta película fue la que me inspiró a escribir, me enterneció tanto la dedicación de la protagonista y el cómo una actividad como el escribir le brindó la posibilidad de ver la vida de un modo distinto y mejor. Escribí en julio de 2010 sobre esta película. Aún me sobrecoge leer las palabras que le dediqué en aquella ocasión, escudriñar en otro tiempo vivido no tan distante al presente donde pensaba de manera desemejante en algunos aspectos pero donde noto con júbilo que la afección que sentía por algo que encontraba apasionante en ese entonces permanece intacta todavía.

Finalmente, con pleno estoicismo puedo alegar que el escribir me brinda una razón para decir que estoy produciendo algo. Aborrezco la parte de mi trabajo que requiere que haga las veces de un versado desarrollador de software sin embargo disfruto sobremanera el lado tecnológico, de investigación y de diseño de éste. Disfruto asímismo el ser docente, el enseñar, el expresarme en mis clases, no solamente como un transmisor de conocimiento, sino como un individuo que tiene al menos algo de valioso que aportar a un grupo de individuos y que vale la pena escucharlo por un par de horas cada semana. Muchas veces no me siento inspirado a escribir líneas de código de software como si lo estoy constantemente a escribir sobre lo que vivo, siento y leo. Hace no mucho, Marc Zuckerberg, el imberbe y ya billonario fundador de la red social más grande del planeta, soltó una consigna que parecía describir lo que necesitaba hacer en ese momento:

Stay focused and keep shipping

Pues eso me encuentro haciendo actualmente en mi vida, concentrado en lo que me apasiona y produciendo. Mientras, he aquí lo que escribí en julio de 2010 sobre Julie & Julia, la película que me inspiró a escribir:

Acabo de terminar de ver, quizá una de las películas más inspiradoras que me ha tocado disfrutar en los últimos años, se trata de Julie & Julia, basada no en una sino en dos historias reales, detalle que la hace incluso más interesante, pues imagino el ingenioso y arduo trabajo de los guionistas para construir una historia coherente y a la vez entretenida.

La historia tiene dos personajes principales y se lleva a cabo en dos tiempos y en dos lugares distintos, además de estar basada en dos libros: el primero llamado My Life in France (2006) de Julia Child y el segundo, Julie and Julia: 365 Days, 524 Recipes, 1 Tiny Apartment Kitchen (2005) de Julie Powell.

Julia Child, es una secretaria californiana que conoce a un diplomático mientras ambos trabajaban para el gobierno estadounidense, si mal no recuerdo en China, luego contraen matrimonio y se mudan a París, donde él es asignado. Ella, sin saber un ápice del idioma, pugna por buscar una ocupación, lo cual deriva en partes hilarantes en la película, desde clases de fabricación de sombreros hasta clases de bridge, para finalmente encontrar su pasión en la cocina, especificamente tomando clases en la famosa escuela Le Cordon Bleu de París.

La parte de la película donde Julia Child, es inicialmente rechazada y, podría decirse, humillada por sus compañeros de clase, todos ellos varones y aplicados aspirantes a chef, es realmente hilarante; pues origina que la protagonista entre en un desmesurado afán por mejorar sus habilidades culinarias, lo que nos hace caer en la cuenta, finalmente, que su vocación está en la gastronomia.

Un punto que llamó mi atención es la rapidez con la que Julia Child aprendió a cocinar, es decir: realmente alguien puede aprender a cocinar e, incluso, dominar la técnicas de cocina como ella lo hizo?. Cabe anotar que en aquella epoca, las exigencias y competencias eran menores en muchos campos profesionales. En fin, ello no resta merito a la pasión y entrega que finalmente se puede notar en la protagonista, que de hecho muchos de nosotros quisiéramos tener aunque sea en una pequeña parte.

La otra historia que me llamó la atención es la de Julie Powell, una trabajadora del estado frustrada con su trabajo y que cae en la cuenta del vacío que tiene dentro debido a la falta de metas en la que se encuentra. Esta situación se ve graciosamente reflejada en un encuentro que tiene con amigas suyas donde cada una, y una más que la otra, se jacta, por decir lo menos, de sus logros profesionales.

Esta situación genera que ella junto con su esposo, conversen acerca del tema y así genere la idea de crear un blog sobre el libro de cocina de Julia Child, en realidad sobre como llevar a cabo cada una de las recetas de este libro, a primera impresión y a medida que se desarrolla la película, se puede sentir dos factores: la ocasional frustración de Julie Powell, al encontrar escollos en su proyecto y el lento pero creciente apoyo y fama que Julie adquiere con su blog. Mención especial merece el esposo de Julie, quien en todo momento, e incluso después de riñas entre ambos, se muestra siempre comprensivo y tolerante con ella y la madre de Julie, quien a pesar de que no aparece en la película, participa de dos escenas graciosas en la trama: la primera mientras le hace saber a su hija que está loca por iniciar un reto así y la segunda mientras felicita a su hija por aparecer en los medios de información mas importantes de la ciudad, debido a la fama ganada por su original blog.

Personalmente, adoro a Amy Adams, tanto a ella como a su trabajo, y a pesar de que solamente la he visto en películas más ligeras, ésta me convenció de que ya tiene ganado un lugar en Hollywood, para cualquier tipo de papel que pueda realizar.

Son pocas las películas que disfruto tanto como ésta. Espero que después de leer esta breve reseña se animen a verla y la puedan disfrutar tanto como yo.