Storytelling con datos: no solo muestres tus datos, cuenta una historia. Parte I: contexto y visualización.

En la escuela aprendemos bastante acerca de lenguaje y matemática: en lenguaje, aprendemos cómo poner palabras en oraciones e historias, y en matemática, aprendemos a encontrarle el sentido a los números, sin embargo es bastante raro que estos dos campos se combinen: nadie nos enseña a contar historias con números. Actualmente, la tecnología nos brinda cada vez más grandes cantidades de datos y, junto con esto, nos plantea la exigencia de comunicar los descubrimientos que realizamos en estos datos para poder entenderlos, por ello, la capacidad de encontrar la más adecuada visualización para estos datos es vital para convertirlos en información y usarlos para tomar decisiones.

Muchas veces, los profesionales mencionan en su hoja de vida, su proficiencia en herramientas de ofimática, sin embargo, esto es lo mínimo deseable para cualquier empleador y ya no es diferencial para competir. De la misma manera, poner unos cuantos -o muchos- datos en una hoja de cálculo o en una presentación, implica para algunos que la visualización termina allí, cuando lo que muchas veces ocasiona es que la historia detrás de los datos sea difícil o imposible de entender. Y sí, efectivamente, hay una historia detrás de los datos pero las herramientas no la conocen, pues aquí es donde se distingue la capacidad de un profesional de traer la historia a contexto con la visualización adecuada. Esta, es la capacidad de contar historias con datos, o storytelling con datos.

La importancia del contexto:

Para empezar a entender la importancia del contexto, es necesario diferenciar entre el análisis exploratorio de los datos y el análisis explicativo de los datos. El análisis exploratorio es lo que hacemos para familiarizarnos con los datos, para esto podemos empezar con una pregunta o hipótesis para lograr entender qué puede ser interesante acerca de estos. En resumen, es la capacidad de convertir una gran cantidad de datos en uno o unos cuantos descubrimientos. Por otro lado, el análisis explicativo es lo que hacemos cuando ya hemos decidido qué descubrimientos vamos mostrar a nuestra audiencia, es decir centrarnos en el qué datos vamos a mostrar, a quién se los vamos a mostrar y cómo los vamos a mostrar. Esta parte es donde específicamente se centra la capacidad de contar historias con datos.

Para esto, empezaremos con un ejemplo: el jefe de un área de mesa de ayuda, ha tenido muchos problemas durante toda la mitad del año 2016, debido a que en el mes de mayo de 2016, dos miembros de su equipo renunciaron y desde ese momento su área no ha podido satisfacer la demanda de atención y, por ende, su calidad de servicio ha disminuido de manera crítica. Este jefe tiene los datos de atención de todo el año y va a mostrarlo al comité de productividad de su empresa, que son los encargados de aprobar las contrataciones de personal necesarias para cada departamento, pues necesita que el comité apruebe la contratación de dos nuevos miembros para su equipo. Finalmente, los datos a disposición son muchos pero únicamente necesita mostrar aquellos que ilustran la diferencia entre la demanda de atención y la poca capacidad de satisfacer dicha demanda partir de mayo de 2016. En este punto es importante recalcar un error muy común: decidir qué datos mostrar y, más aún, qué enfatizar.

Así como un museo es valioso no por las obras que muestra sino por las obras que no muestra -de lo contrario sería un almacén y no un museo-, una presentación debe ser valiosa por la selección de datos que incluye y, sobre todo, por lo tuvo que dejar de lado para armar dicha selección. En resumen, el contexto de este caso sería el siguiente:

  • ¿QUIÉN?:
    El comité de productividad de la empresa encargado de aprobar las contrataciones de personal para cada departamento.
  • ¿QUÉ?:
    Enfatizar la necesidad de aprobación por parte del comité para la contratación de dos nuevos integrantes para su equipo.
  • ¿CÓMO?:
    Mostrando los datos que ilustran la diferencia desde mayo de 2016 entre los tickets presentados y los tickets atendidos debido a la renuncia de dos integrantes de su equipo, poniendo énfasis tanto en el punto de quiebre en la diferencia desde dicha fecha.

Escoger una visualización adecuada:

Otro de los mayores errores que los profesionales cometen, es la mala elección de la visualización de datos. En la siguiente imagen, si pidiera buscar la cantidad de veces que aparece el número 3, probablemente me tardaría 15 a 20 segundos explorando la imagen.

 

Captura de pantalla 2017-09-13 a la(s) 18.28.13

Sin embargo, en la siguiente imagen, la misma búsqueda puede tomar 3 segundos como máximo y, probablemente, la mitad de esfuerzo. La razón es simple: hemos enfatizado la parte a la que quiero que mi audiencia preste mi atención, mediante el uso de negritas. De la misma manera, también hubiera sido válido el uso de color y elementos visuales adicionales.

Captura de pantalla 2017-09-13 a la(s) 18.28.33

En la siguiente imagen, podemos ver un típico gráfico de barras, donde se muestra la información descrita en el caso anterior que presenta los tickets recibidos y los tickets atendidos cada mes por el departamento de mesa de ayuda durante el año 2016. A primera vista, no es fácil reconocer el objetivo del gráfico, aunque después de unos segundos, es posible ver que la diferencia entre los tickets atendidos y los tickets recibidos se incrementa a partir de la mitad del año. Si bien se requiere observar bien el gráfico para descubrir esto, la razón de esta diferencia se desconoce por completo.

Captura de pantalla 2017-09-13 a la(s) 18.21.38

En esta imagen, usando los mismos datos pero con una visualización distinta, se muestra en un gráfico de líneas, la diferencia entre los tickets de atención recibidos y los tickets atendidos durante todo el año 2016, con una ayuda visual –barra vertical– que enfatiza la diferencia desde mayo de 2016 y añade una pequeña leyenda para indicar que dicha diferencia se debe a la renuncia de dos integrantes y, adicionalmente con mayor énfasis, una llamada a la acción; la necesidad de contratar a dos nuevos miembros para el departamento de mesa de ayuda.

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Como conclusión, los dos puntos iniciales a tener en cuenta para empezar a contar una historia es empezar definiendo el contexto: tanto con el análisis exploratorio –qué quiero encontrar– como con el análisis explicativo –contar la historia–, que, a su vez, requiere definir tres aspectos importantes: quién es mi audiencia, qué les quiero decir y cómo lo voy a hacer. Posteriormente, es necesario elegir la correcta visualización para los datos así como enfatizar las partes del mensaje que deseo comunicar a mi audiencia. En siguientes artículos abordaré los factores adicionales que también son importantes para contar historias con datos. Asimismo, no puedo dejar de recomendar el excelente libro ¨Storytelling with Data¨ de Cole Nussbaumer, del cual aprendí y obtuve las imágenes para elaborar el tema sobre el cual trata este artículo.

 

What unlearning really is

To understand what unlearning is, first we need to explore the definition of learning:

  • The act or experience of one that learns.
  • Knowledge or skill acquired by instruction or study.
  • Modification of a behavioral tendency by experience (such as exposure to conditioning)

From the very definition, the act of learning requires not only obtaining new knowledge, either by studying or by experiencing, but also modifying our future behaviour according to the belief that an specific set of actions will allow us to solve an specific problem or successfully deal with a situation. 

We, humans, do not really learn, instead what we do is to look for a pattern, through trial and error, that can be deemed a good enough solution for a given scenario under our appreciation, which is also called experience. Then, in subsequent situations, we just basically apply the same pattern over and over until we stumble upon a, slightly or completely, different scenario that force us to start looking again for a new pattern to deal with this situation. Here is where the problem comes with what we have previously learned: the approach we take is commonly making the most of our own experience dealing with similar problems we solved in the past. From that knowledge on is where we start looking for a solution, since it would be less efficient to start over from a completely fresh and new approach to a problem that might be solved with a little tweak to our previous experience, because come on, we need optimal times and results, and doing it all over again is not a realistic possibility.

For example, if we are given a challenge to come up with a solution to find a cure to a disease, we might start considering several distinct components for an existing drug or maybe a completely new drug, but maybe the correct approach is not a drug to fight the disease but in preventing that an specific gene in humans reacts to a certain body condition which really causes the disease is manifested. That would represent a totally different schema for fighting diseases that would require to focus not in looking for a cure but rather in data to predict a possible scenario and, consequently, not using physicians to cure diseases but data scientists to predict possible situations and probabilities where the disease is manifested.  

If the example sounds totally out of logic is because our prior learning (physician cure existing disease in human using drug) prevent us from adopting a new frame of mind (data scientist find pattern in data to prevent future disease in human) to deal with a known situation. Today, usage of human data to find patterns to alert us of possible future diseases is more common everyday but without a mindset to leave behind the old -even the current and working- and to make way for the new then there is no possibility yo unlearn.

Unlearning is not about forgetting what we know -because sooner or later we unconsciuosly go back to our old ways- but having the capacity to freely choose a totally different mental model to replace our current one, is being able to look at the things we have known all our life from a totally different perspective to find them different or less logical purposes or reasons, that might even surprise us later.

Finally, both individuals and organizations need to be learning entities but innovation demand unlearning first so that -as stated previously- we can make way for the new.

El efecto de la inmigración y el verdadero acceso a la educación.

De la misma forma en que hoy leía cómo cientos de personas se quejaban, en la versión en línea de un diario peruano de negocios, sobre la inmigración de ciudadanos venezolanos a Perú, pensaba en las palabras de un destacado Premio Nobel de Economía, a principios de este año, donde mencionaba que si una persona tiene la capacidad de acceder a una red social para su entretenimiento desde un teléfono inteligente básico, dicha persona tiene la misma capacidad de acceder a toda la educación posible que la Internet le brinda de manera totalmente gratuita.

La inmigración casi siempre tiene efectos positivos en cualquier economia, pero no todos siempre se benefician de la competencia. La competencia, en cualquier campo, genera mejores precios pues hay mayor oferta, dado que el precio es un indicador de escasez. Esto es fácilmente visible todos los días cuando pagamos menos por productos importados en comparación con productos nacionales por los cuales antes solíamos pagar más, lo cual sin duda es beneficioso, sin embargo esa mayor competencia de precios también puede afectar al precio de tu trabajo, es decir puede afectar a tu sueldo. Siempre nos quejamos de que las cosas suben de precio y, de la misma manera, hacemos fuerza común y reclamamos para que las cosas bajen de precio, pero cuando se refiere al precio de nuestro trabajo, nuestra óptica nunca es la misma.

No voy a ahondar más en el tema de la inmigración, pero es cierto que ésta golpea, más que a los individuos con menor educación, a aquellos que no logran adaptarse a lo que el mercado laboral, tan cambiante, exige para ser mínimamente competitivo. Esto, pues el mercado laboral no es de suma cero, es decir si entre dos trabajadores, digamos, poco calificados, uno logra tomar un puesto no necesariamente se lo quita al otro, pues acá entra la innovación, que permite que un individuo usando su ingenio no solamente pueda prepararse de una manera distinta para acceder a otro tipo de trabajo que demanda distintas competencias sino que incluso, usando ese mismo ingenio, puede generar emprendimientos, que crearán muchas más plazas laborales.

Esa misma educación que sólo unos años atrás podía ser accedida solamente por una élite privilegiada, ahora se ha democratizado. Cualquier niño en un país en vías de desarrollo con acceso básico a la Internet puede comunicarse directamente con cualquier científico, presidente, deportista, artista del mundo usando Twitter, seguir las actualizaciones de los principales autores, grupos de cualquier tipo de interés o empresas usando Facebook, acceder a cursos de todos los idiomas en Duolingo, estudiar los programas de pregrado y postgrado de las mejores universidades en Coursera, absolver las dudas básicas en casi cualquier materia de educación elemental en Khan Academy, conocer los museos y calles más famosos del mundo usando Google Street View, generar una bitácora con contenido propio usando WordPress, leer artículos de prácticamente cualquier tema en casi todos los idiomas usando Wikipedia, crear y compartir su propio contenido en vídeo con millones de personas usando YouTube, traducir cualquier texto en cualquier idioma, incluso en tiempo real, usando Google Translate, leer las editoriales y artículos de los mejores economistas del mundo en la versión en línea de The Economist, leer las últimas ediciones de las mejores revistas y publicaciones del mundo usando Issuu, llevar cursos de programación y tecnología de las mejores universidades y empresas del mundo usando Edx. Podría seguir y seguir enumerando ejemplos pero, vamos, el problema no es el acceso a la educación, el problema es la mentalidad. Si todos los días toco temas de educación, innovación, Internet, etc., es por algo muy obvio: ya me di cuenta de que el mundo está cambiando.

Cuando alguna vez le pregunté a un famoso economista, en su visita a Lima, acerca de cómo la Internet está cambiando la educación, me respondió que la educación no había cambiado mucho, pues ésta no es una etapa de la vida sino una experiencia de vida y la Internet únicamente la ha hecho más accesible y democrática. Sí, esa educación a la cual muchos dicen no tener acceso, hoy en día, es más accesible que nunca, sobre todo si, en este momento, estás leyendo este artículo desde una red social, desde tu teléfono o computadora ¿no es así?.

El valor de compartir lo que sabes

Junio de 1999, no sabía qué hacer aún con mi vida. Tenía 17 años y lo único que sabía bien era que religiosamente debia estar despierto antes de las siete de la mañana para escuchar a un argentino de apellido Giacosa, que tenía un programa en una radio de no mucha audiencia pero que, para mí, a esa edad era, de lejos, lo más interesante de mi día. Recuerdo que soñaba hablar francés como él y que me dejaba impresionado todo lo que conocía sobre tantos temas y tantas personas de tantos países. Recuerdo que lo acompañaba en su programa un tal (Renato) Cisneros y que en sus conversaciones del programa matinal de dos horas, maldecía a la susodicha radio por no darles una hora más para poder seguir escuchando sus tertulias.

Recuerdo aún sus historias sobre las novelas clásicas, sobre el origen de algunas palabras, sobre política internacional, sobre personajes históricos. Deseaba tanto poder leer todo lo que él había leído que aprendí a renegar conmigo mismo cuando caía en la cuenta que no sabía el por qué de algo. Aprendí escuchándolo que lo apasionante son las personas que saben contar las historias y no las historias en sí. Aprendí que puedes conocer a una persona sin conocerla en persona solo escuchándola o leyéndola. Aprendí que uno puede ser mentor y ser maestro sin conocer a alguien, solamente compartiendo lo (poco o mucho) que uno sabe. Aprendí que lo que quería hacer en la vida era saber y saber tanto como él.

Hace unos años cuando publicó su autobiografía (no autorizada), corrí a comprarla y la leí toda el mismo día. Hoy, por esos golpes de suerte en la vida, tuve la oportunidad de conocerlo personalmente y conversar con él, le pedí que me firmara su libro que conservo hace casi una década e incluso nos tomamos una foto en mi oficina. Hoy le conté historias, que el contó hace casi dos décadas en la radio, que no he olvidado y que incluso él mismo ya no recordaba. Las recuerdo como si fueran de ayer. Todo pues una de las personas a las cuales le debo mi pasión por la lectura y por lo bonito que es aprender es a Guillermo Giacosa.

Gracias por tanto, gracias por compartir lo que sabes, maestro.

 

dav

Oiga usted, edúqueme por favor

Escribir es un arte. De niño me decían: “quien bien escribe bien piensa”, y me lo tomé en serio cual escena de película de terror que te marca la infancia. Escribimos mal. Hasta mis mejores y más inteligentes amigos lo hacen y me incluyo. Porque escribir mal no es solamente firmar horrores ortográficos en tus escritos sino también no usar adecuadamente esos vehículos que transportan nuestras ideas llamados palabras, que bien combinados podrían ser un desfile europeo de autos clásicos de lujo pero que -para terminar la analogía- terminan siendo no más que un muladar de carcachas desvencijadas al acribillar la belleza del idioma y degradar el nivel de comunicación con el paupérrimo uso que le damos. 
Leo con frecuencia que culpamos al nivel educativo de nuestro país por nuestra falta de competitividad en todos los niveles. Es cierto, pero la educación formal, tal y como la conocemos, ocupa una parte de nuestra niñez y juventud, por ende si es que en un mediano plazo logramos alcanzar esa competitividad que tanto deseamos ¿qué pasará con aquellos que ya no pueden regresar al colegio o a la universidad pues están ocupados produciendo y trabajando y no disponen de más tiempo para la educación?. La repuesta a esta interrogante requiere de un cambio de paradigma en nuestras mentes y que me lleva a esa famosa frase de Mark Twain que dice: “nunca he dejado que mis estudios interfieran con mi educación”. 
La educación no es necesariamente equivalente al nivel de instrucción, ni a la formación académica que recibimos sino a la capacidad intelectual y social que cada individuo es capaz de desarrollar en base al aprendizaje, ya sea a través de experiencias, observación, lectura, etcétera y que se evidencia, por ejemplo, en nuestra capacidad de comunicarnos de manera escrita. Todo esto, sin embargo, es la consecuencia mas no la causa del problema. La raíz del problema se inicia temprano en la vida y va desde la nula capacidad de entender lo que uno lee, pasando por la poca motivación de generar hábito de lectura y de dar facilidades para que este ocurra -diccionarios, libros didácticos y lectura en grupo- y puede llegar hasta el poco estímulo que el entorno da al aprendizaje autónomo, es decir si no me enseñan no lo aprendo. 
Hoy es casi imposible decir que uno no sabe algo porque “no me lo han enseñado”. La educación dejó de ser una etapa de la vida para pasar a ser una experiencia de toda la vida. Personalmente, más que la formación académica de un individuo valoro su capacidad de adaptarse, aprender y aplicar el conocimiento que actualmente todos podemos adquirir. El mundo ha cambiado y mucho. A Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon, le preguntaron alguna vez qué es lo que iba a cambiar en el futuro, a lo que él respondió que prácticamente todo va a cambiar y que le era más fácil decir qué es lo que no iba a cambiar. Nuestro entorno -desde la competencia por un puesto con el compañero de trabajo o universidad hasta en las empresas que nos brindan productos y servicios- se torna cada vez más competitivo, enfermizamente competitivo, y la diferencia entre quién sobrevive y quién no, se da por la rapidez con la que nos adaptamos y aprendemos, sin embargo no es a la competencia con el otro a la que hay que tenerle miedo sino a la incompetencia de uno mismo. 
Por ello la siguiente vez que tengamos que escribir, tomémonos un tiempo para revisar la calidad de nuestro escrito y en caso hallemos algún error, investiguemos, corrijámoslo y aprendamos de nuestro error pero por favor que lo último que se nos ocurra decir sea: “oiga usted, edúqueme por favor”.